Confabulario de Juan José Arreola



Cuando le leo, percibo ese dominio apabullante del lenguaje,  de  un acervo  inmenso de metáforas en donde juega osadamente con la linea de la realidad en cada párrafo.  El lo sabe y juega con sarcasmo e imaginación en una atmósfera refinada, aristocrática y muy libre.


Para impresionar a alguien de la talla de Jorge Luis Borges, es que su genialidad rozó empáticamente cuerdas que dos genios solo saben que existen y así se refería el Sr. Borges,  de Arreola.

¨ Si me obligaran a cifrar a Juan José Arreola en una sola palabra que no fuera su propio nombre…esa palabra, estoy seguro, sería libertad. Libertad de una ilimitada imaginación, regida por una lúcida inteligencia.”, Jorge Luis Borges

Arreola, compañero de generación de Juan Rulfo al igual comparten sofisticada genialidad literaria. El confabulario de Arreola exprime en su extravagante y excéntrica inteligencia, una síntesis de cuentos en su arraigado estilo personal, con elementos mágicos contemporáneos y un elegante erotismo, ambos,  envueltos en su  sátira visión del mundo actual.

Algunos párrafos :  

              EPITALAMIO 

La AMADA y el amado dejaron la habitación hecha un asco, toda llena de residuos amorosos. Adornos y pétalos marchitos, restos de vino y esencias derramadas. Sobre el lecho revuelto, encima de la profunda alteración de la almohadas, como una nube de moscas flotan palabras mas densas  y cargadas que el áloe y el incienso. El aire está lleno de te adoro y de paloma mía.
Mientras aseo y pongo en orden  la alcoba, la brisa matinal orea con lengua ligera pesadas masas de caramelo. Sin  darme cuenta he puesto el pie sobre la rosa en botón que ella llevaba entre sus pechos. Doncella melindrosa, me parece que la oigo como pide mimo y caricias, desfalleciente de amor. Pero ya vendrán otros días en que se quedará sola en le nido, mientras su amado va a buscar la novedad de otros aleros. 
Lo conozco. me asaltó no hace mucho en el bosque, y sin frases ni rodeos me arrojó al suelo y me hizo suya. Como un leñador divertido que pasa cantando una canción obscena y siega de un tajo el tallo de la joven palmera. 

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